Tras caer ante Argelia, el equipo de Adrián Gallará ganó sus dos partidos del domingo en el Mundial Sub 15, con goles de Ezequiel Garfagnoli en ambos.
La Selección Argentina Sub 15 dio vuelta su arranque en el Mundial de la categoría con dos victorias conseguidas el domingo 25 de octubre en Bakú, la capital de Azerbaiyán. Primero superó 1-0 a China Taipéi y más tarde goleó 5-1 a Omán, apenas un día después de haber caído 1-0 frente a Argelia en su estreno.
El nombre propio del domingo fue Ezequiel Garfagnoli, juvenil de Rosario Central, que firmó el único gol ante China Taipéi y después le marcó tres a Omán. Los otros dos tantos de esa goleada llevaron la firma de Renzo Gonella, de Independiente, y de Joaquín Reinoso, de Vélez.
En el primero de esos partidos hubo dos expulsiones para el equipo argentino. Según Infobae y Doble Amarilla, Ramiro Gómez y Salvador Rivadeneira vieron la tarjeta roja, por lo que el equipo debió terminar ese partido con dos hombres menos.
El plan de Gallará en el Mundial Sub 15
El entrenador del grupo es Adrián Gallará, a quien apodan Tino y que, según Infobae, forma parte del área de juveniles de la Selección desde 2017. Su equipo volverá a la cancha el lunes 26 de octubre para completar la fase de grupos con dos partidos más.
A las 4.30 de la madrugada, hora argentina, enfrentará a Surinam, y a las 11.15 se medirá con Malaui. Lo que consiga en esos dos encuentros decidirá en qué nivel seguirá su recorrido en Bakú.
Un formato pensado para que todos jueguen
La FIFA bautizó al certamen Copa Mundial y Festival Sub 15, y esta es su primera edición. Sobre la cantidad de participantes hay una leve diferencia entre los medios: Infobae habla de 189 países y Olé, de 190.
Cada partido enfrenta a ocho futbolistas por lado, arqueros incluidos, y dura 40 minutos en dos tiempos de 20. El campo mide 68 por 47 metros, pero el arco es el de siempre: Doble Amarilla precisa que tiene 7,32 por 2,44 metros.
Olé detalla además varios cambios de reglamento. Los laterales se sacan con el pie, las sustituciones no tienen límite y el offside solo rige a partir de una línea marcada a 14 metros del arco. La idea es que cada chico tenga más participación y más contacto con la pelota.
Según Doble Amarilla, cada delegación puede llevar 14 jugadores y hasta seis integrantes más, y solo pudieron ser convocados chicos nacidos en 2011 o 2012. El mismo medio prevé la participación de más de 3.000 jugadores, entrenadores y árbitros.
Seis niveles para definir al campeón
Antes del torneo, la organización armó una clasificación previa para que los grupos quedaran parejos. Según Infobae y Doble Amarilla, para elaborarla se tomaron en cuenta los resultados de cada selección mayor y la actividad y el rendimiento de sus equipos juveniles.
Terminada la fase de grupos, cada equipo pasa a uno de seis niveles de rendimiento, identificados con las letras de la A a la F, según lo que haya hecho en la primera etapa. Allí juega entre cuatro y cinco partidos más, de modo que ninguna delegación queda afuera antes del último día.
Cada nivel corona a su propio ganador, pero solo el que se imponga en el nivel A se quedará con el título mundial de la categoría. Según Olé, la FIFA quiere convertir el torneo en una cita estable del calendario: en 2027 está prevista la edición femenina y la idea es que desde 2028 ambas versiones se jueguen todos los años.
Una sede levantada en 66 días
La actividad se concentra en el Complejo de Competición Hovsan, que según Olé se levantó en apenas 66 días especialmente para este certamen. El predio permite jugar 20 partidos al mismo tiempo y la programación prevé hasta diez encuentros por día en cada cancha.
Las finales, en cambio, irán al Crystal Hall, un escenario emblemático de Bakú. Con esa estructura, la organización prevé cerca de 1.000 partidos en seis días de competencia, que según Olé se transmiten en vivo y gratis por FIFA+, dentro de la plataforma DAZN.
El propósito del torneo, según Infobae y Doble Amarilla, es ofrecer partidos internacionales de peso a países a los que les resulta difícil llegar a otros torneos de la FIFA. También busca que todas las federaciones midan fuerzas con rivales de otras regiones y que crezca una nueva camada de jugadores, entrenadores y cuerpos técnicos.