Esperando a Godot vuelve a la avenida Corrientes

El Complejo Teatral de Buenos Aires presenta una nueva versión de Esperando a Godot, la obra de Samuel Beckett, en el Teatro Presidente Alvear, sobre la avenida Corrientes 1639. La dirige la española Helena Pimenta y las funciones son de miércoles a sábados a las 20 y los domingos a las 19.

En escena hay un tablado casi desnudo, con tierra árida y un único árbol sin hojas. Dos hombres, Vladimir y Estragón, aguardan allí a un tal Godot que nunca aparece, y en esa ausencia se apoya toda la pieza. Más de setenta años después de que Beckett la diera a conocer en 1953, la obra todavía se resiste a dar respuestas, y esa resistencia es parte de su atractivo.

La propuesta de Beckett rompió con la estructura que el teatro de Occidente mantenía desde hacía siglos. La acción queda suspendida como una tensión silenciosa, y los personajes llenan la espera con tareas mínimas que no llegan a formar una trama convencional. Lo que queda es el tiempo vacío de propósito, que se vuelve el verdadero material de la obra.

Un elenco de peso y una directora con trayectoria

Daniel Aráoz compone a Estragón con una voz quejumbrosa y un repertorio casi ilimitado de gestos. Luis Ziembrowski, en el papel de Vladimir, se muestra ocurrente y recorre el amplio escenario de punta a punta sin quedarse quieto. Entre los dos conversan, ríen, juegan, sueñan y se lamentan, y bordean el absurdo con humor.

En un pasaje, el personaje de Aráoz le pide un beso a su compañero, una línea que el público festejó y que Infobae asocia con el humor de Olmedo. Osvaldo Santoro encarna a Pozzo y Pablo Seijo a Lucky, dos visitantes ocasionales de ese paisaje desértico que también beben del vacío existencial que lo invade todo.

En dos momentos clave aparece un niño, a cargo de dos jóvenes intérpretes que se alternan en el papel, y anuncia que Godot no vendrá hoy y que tal vez llegue mañana. Ese anuncio precipita un golpe de realidad sobre los dos protagonistas.

La dirección es de Helena Pimenta, quien fue la primera mujer en ocupar la dirección de la institución española Compañía Nacional de Teatro Clásico. Además ganó el Premio Nacional de Teatro de su país.

La puesta: un escenario de pensamiento

Pimenta parte de una idea clara sobre por qué la obra sigue vigente. Para ella, la tensión que produce la espera “está en el corazón de la pieza y tiene que resonar en el oído del espectador”.

La puesta en escena es austera y elige un tablado a la antigua, con un espacio vacío y roto. La directora lo define como “un escenario de pensamiento”, donde se contrastan seres humanos que empiezan a abandonarse. La estética refuerza la idea central de Beckett: cuando el tiempo se muestra desnudo, sin nada que lo alivie, aparece una mirada a distancia sobre la propia existencia.

El lenguaje ocupa un lugar central en su lectura. Según Pimenta, los personajes de Beckett existen porque hablan: cuando la acción deja de ser posible, solo queda la palabra como territorio propio. Pero lo que dicen y lo que ocurre en escena son dos realidades paralelas que jamás se cruzan, y de esa distancia nace la incomodidad que la obra provoca en el público.

Un clásico de la posguerra

Beckett escribió Esperando a Godot en francés, entre 1948 y 1949, en los años inmediatos a la posguerra. Europa todavía asimilaba el horror de los campos nazis y comenzaba a perder la fe en el régimen soviético.

El filósofo Michel Foucault vio la función parisina de 1953 y años después la evocó como una actuación que lo dejó sin aliento y como un momento que marcó la ruptura de su generación de intelectuales.

Vladimir y Estragón son sobrevivientes, la contracara del héroe trágico clásico: donde aquel sacrificaba su vida por un sentido, ellos eligen vivir sin sentido. La obra dialoga con el existencialismo de Jean-Paul Sartre y Søren Kierkegaard, ya que los dos personajes deciden esperar sin certeza alguna de que Godot llegue. Esa libertad no los redime, sino que los deja en una soledad radical.

El mundo de Beckett no promete salvación: la vida aparece como un ciclo que se repite, en un tiempo ambiguo donde nadie retiene bien lo vivido ni logra separar un día de otro.

Si vas

Esperando a Godot se presenta en el Teatro Presidente Alvear, en la avenida Corrientes 1639, en la Ciudad de Buenos Aires. Las funciones son de miércoles a sábados a las 20 y los domingos a las 19. La producción es del Complejo Teatral de Buenos Aires, con Pablo Seijo, Osvaldo Santoro, Luis Ziembrowski y Daniel Aráoz en escena y dirección de Helena Pimenta. La crónica de Infobae no informa el precio de las entradas ni el canal de venta, así que conviene consultarlos en la boletería o en el sitio del teatro antes de salir.

Fuente: Infobae

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