Una antológica con 55 obras en el Bellas Artes

El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura el viernes a las 19 una exposición antológica del pintor argentino Rómulo Macciò, que vivió entre 1931 y 2016. La muestra lleva por título La pintura como destino y recorre su producción de 1960 a 2016. Se instala en el pabellón de exposiciones temporarias del museo, sobre la avenida del Libertador, en Buenos Aires.

Son 55 trabajos de formatos muy distintos: óleos y acrílicos grandes, dibujos, témperas, fotografías intervenidas y pequeñas esculturas. Florencia Battiti está a cargo de la curaduría, y el diseño de la sala lo firman el artista y arquitecto Juan José Cambre. Las piezas vienen del acervo del Bellas Artes y de otras colecciones.

Entre las telas del acervo figuran Falsa visión, de 1961, y La momia, de 1963, que obtuvo en el Instituto Torcuato Di Tella el galardón internacional de pintura. Además, el público verá por primera vez un conjunto de témperas de alrededor de 1970 que el museo sumó a su colección en los últimos años.

Quién es Macciò y qué buscaba en la pintura

Autodidacta, Macciò trabajó desde joven en publicidad y diseño gráfico, y presentó su primera muestra en Buenos Aires en 1956. A comienzos de los años 60 formó parte del grupo Otra Figuración, con tres colegas: Jorge de la Vega, Ernesto Deira y Luis Felipe Noé. Ese grupo puso en discusión el límite entre figuración y abstracción y fue un capítulo de renovación para el arte argentino.

La Galería Peuser fue la sede, en 1961, de su primera exposición colectiva, y allí los cuatro propusieron otra manera de abordar la figura humana. Aquella etapa, sin embargo, fue solo una parte de una trayectoria más larga, hecha de búsquedas y cambios. Su obra se reconoce por el color sensual y las figuras distorsionadas, con una gama intensa en la que dominan el rojo, el azul, el violeta y el amarillo. En los cuadros vuelven los rostros fragmentados, los labios, los ojos y las siluetas inquietantes.

Las grandes ciudades tuvieron un lugar central: Roma, Venecia, Nueva York y Buenos Aires aparecen en buena parte de su producción. Sobre sus pinturas neoyorquinas, el propio Macciò contó que le llamó la atención lo visual y que empezó a pintar de manera objetiva. En sus palabras a Clarín: “Pinté lo que vi”.

Lo que dicen el museo y la curadora

El vínculo del artista con la institución viene de lejos. Según Clarín, comenzó en 1963, con la muestra del grupo Otra Figuración, y llegó hasta 2007, cuando el museo presentó la antológica Retratos y lugares.

El director del museo, Andrés Duprat, dijo que la exposición renueva el diálogo entre el maestro y la historia de la casa. Valoró cómo insistió Macciò en el oficio de pintar y en la figura humana como eje, y también los paisajes y las fotografías intervenidas de su última etapa creativa.

Battiti, por su parte, ubicó el impulso de la obra en los años 60, una década de rupturas formales y de experimentación. Según la curadora, durante más de cinco décadas el artista fue ajustando el registro pictórico a cada motivo. Lo describió como un ciudadano del mundo y un flâneur metropolitano, testigo sensible de las ciudades que habitó o visitó.

En 1967 Macciò se llevó el máximo galardón del Salón Nacional de Artes Plásticas, el Premio de Honor. Representó al país en dos ediciones de la Bienal de Venecia, la de 1968 y la de 1988, y en dos de la de San Pablo, en 1963 y en 1985. Hay obras suyas en la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York y en el Museo Reina Sofía de Madrid, entre otras colecciones.

Si vas

La inauguración es el viernes a las 19 en el pabellón de exposiciones temporarias del Museo Nacional de Bellas Artes, en la avenida del Libertador 1473, ciudad de Buenos Aires. La muestra queda abierta hasta el 14 de febrero de 2027, de modo que hay más de tres meses para recorrerla.

Clarín no informó el precio de la entrada ni los días y horarios de visita, así que conviene confirmarlos con el museo antes de salir. El respaldo de la muestra es de Amigos del Bellas Artes.

Fuente: Clarín

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